Cambalache

Rosalía, una bailarina aficionada, recorre la escena del tango buscando la impronta de las generaciones que están transformando su música, su poesía y su baile. Cada episodio busca retratar el cambio de los estereotipos en el tango a través de las historias de las personas que acompaña y que reflejan también la forma en la que está cambiando nuestra sociedad.

No solamente vemos el farol, el gacho, las medias de red; también hay espacio para las milongas en las calles, el tango queer, la presencia cada vez mayor de músicas mujeres y el tango como herramienta de integración social.

La serie es además un vehículo para analizar los roles de mujeres y hombres en el tango a lo largo de su historia y el lugar que queremos ocupar hoy. A través de entrevistas, material de archivo y registro documental, esta serie documental contará qué sucede en los distintos ámbitos que componen este género, de la mano de un gran número de entrevistados y entrevistadas que aportan desde su experiencia y conocimiento.

Serie de 8 episodios:

1 – La historia. Andrés sabe muchísimo sobre el tango y le dedica gran parte de su vida a bailar e investigar  este género. Leticia, una mujer militante, se dedica a investigar las raíces afrodescendientes del tango, motivada por las historias de su abuelo Ruben.

2 – Las voces. Juana y Giovanna tienen algo en común: la energía que vibran sobre el escenario. Ambas deconstruyen este género, cada una a su manera y con su estilo, su humor y su proceso para sanar heridas.

3 – La música. Javier es pianista y compositor de sus propios tangos, con un estilo delicado y que emociona con cada nota. Andrés es guitarrista y cantante, cuyos tangos transmiten sencillez y sinceridad.

4 – El baile. El tango desde sus inicios buscó un lugar de referencia, un espacio para expresarse y para encontrarse en un abrazo.
Su danza fue evolucionando en distintas formas pero su momento de magia permanece en cada baile. Hoy buscamos nuestra propia manera de sentir comodidad, de decidir cómo bailar, cómo construir ese espacio de unión llamado Milonga. Fuimos transformando este encuentro, su estilo, sus pasos y también fuimos ganando fuerza para abrazarnos.

5 – Las letras. Cada vez que cantamos un tango surge una letra. Esos versos cargan con nuestra identidad y con nuestra historia.
La poesía nos marca el paso del tiempo y cómo cada época retrata su realidad y su momento.
Los clásicos nos dejaron la memoria y el impulso para seguir escribiendo. 

6 – Las orquestas. Durante el desarrollo del tango, las orquestas buscaron distintas formaciones instrumentales y estilos, acompañaron bailes y cantantes, y dieron vida a una infinita cantidad de composiciones. A través de las orquestas construimos un espacio de integración, de aprendizaje, de oficio y hasta en ocasiones de militancia que nos hace vibrar con el tango.

7 – El bandoneón. ¿Qué misterioso llamado a distancia hizo venir a un popular instrumento germánico a cantar las desdichas del hombre platense? se preguntó Ernesto Sábato. El bandoneón trae consigo su historia desde lejos y en el Río de la Plata encontró su lugar. Y es que a lo largo de la historia del tango, el bandoneón fue adoptando ciertas características que lo hacen un instrumento especial. El bandoneón se queja, llora, respira.

8 – El género. A lo largo de nuestra historia, mujeres y hombres ocupamos distintos roles que fueron construidos por nuestra sociedad. El paso del tiempo nos hizo sentir diferentes y nos llevó a buscar nuestra identidad. Hoy mujeres y hombres estamos construyendo la historia del tango, conociendo su esencia y reinterpretando su forma.

Programas

Cambalache - Ep. 7 El bandoneón
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